Dinero alternativo y ética: criptomonedas / criptodivisas y monedas sociales

Comencemos por lo fundamental: ¿Qué es el dinero? El dinero es un valor de intercambio, concretado en una cantidad o cifra expresada en una moneda o divisa. El dinero surgió rápidamente en los comienzos de las diferentes sociedades como solución a un problema en el intercambio de bienes y servicios: encontrar un medio que permitiese valorar los diferentes bienes y servicios intercambiados de forma que no fuera necesario en cada compra o venta de un bien o servicio el intercambio inmediato (en ese preciso momento y lugar) por una cantidad equivalente de bienes y servicios. De esa forma, pasaba a ser posible vender un bien o servicio a una persona que no tuviera ningún bien o servicio que se quisiera adquirir en ese momento y la ganancia resultante de esa venta podía dedicarse a la compra de un bien o servicio a otra persona diferente en otro momento y lugar. Una gran idea que abría la puerta a un nuevo mundo de posibilidades y oportunidades.

La cuestión crítica es encontrar un medio de expresar el dinero (una moneda o divisa) que sea fiable, para que las personas acepten esa moneda o divisa como medio confiable para realizar sus compras y ventas de bienes y servicios. Desde sus inicios, existió el problema de que las personas incrementen el dinero (valor de intercambio) que poseen (se enriquezcan respecto a las demás) no mediante la dedicación a la creación y venta de bienes o servicios sino mediante la fabricación de las monedas o divisas que sirven como medio de expresión del dinero. Para evitarlo, se recurre a monedas o divisas difíciles de falsificar y su fabricación se reserva exclusivamente a un organismo estatal (actualmente los bancos centrales).

Con la economía financiera (auspiciada por el liberalismo / neoliberalismo / privatismo), ha surgido una nueva forma de creación de dinero mediante un mecanismo de endeudamiento continuamente creciente por parte de los bancos privados, cuyo volumen de crecimiento ha relegado a un papel secundario a los bancos centrales en la creación de dinero. Esto ocasiona dos graves problemas: una fuerte inestabilidad económica debido al gran predominio global de la economía financiera sobre la economía real, y la desaparición del control social público sobre la economía (tanto porque la mayoría del dinero es creado por entidades financieras y bancos privados atendiendo solo a sus intereses privados, como porque su poder económico es muy superior a los gobiernos y administraciones públicas que podrían establecer su regulación o control).

 

¿Las criptomonedas / criptodivisas como dinero alternativo más ético?

Las criptomonedas o criptodivisas son monedas o divisas basadas en redes informáticas privadas. Las mayoritarias actualmente son Bitcoin, DigitalCash, Ethereum, Litecoin, Monero y Ripple, aunque constantemente aparecen y desaparecen otras. Auspiciadas por el liberalismo / neoliberalismo / privatismo económico, tienen básicamente los mismos dos graves problemas antes comentados: una fuerte inestabilidad económica (debido a que su valor varía constantemente en las bolsas o mercados especulativos de divisas) y la desaparición del control social público sobre la economía (no existe un organismo público que las gestione o regule). La inexistencia de un organismo de gestión o administración, además de ser responsable de la gran volatilidad de su valor, implica que no es posible regular o supervisar que no sean usadas (de hecho, son ampliamente usadas por su carácter privativo y desregulado y total ausencia de transparencia) para sostener negocios y actuaciones contrarias a los derechos humanos, como organizaciones terroristas, de secuestro / asesinato o extorsión violenta, o comercios anti-éticos como "minerales de sangre" (diamantes, oro, cobalto, estaño, tantalio, tungsteno / wolframio,...), medicamentos falsos, órganos humanos, especies amenazadas y agrotóxicos muy peligrosos. Para quienes defendemos los servicios públicos, su no contribución fiscal solidaria mediante impuestos o tributos supone que son contrarias al sostenimiento de los servicios públicos que garantizan la satisfacción de las necesidades y derechos humanos sin condicionamientos económicos personales. Y su postura opuesta a la regulación de las transacciones es por definición contraria al impuesto sobre las transacciones financieras que impulsan varias organizaciones de economía crítica (como ATTAC, cuyo nombre precisamente refiere a ello). Por otra parte, se utilizan eslóganes y mensajes publicitarios falsos para su promoción como su supuesto "fomento de los derechos humanos" (cuando precisamente se oponen a cualquier regulación incluida ética acerca de en qué se emplea el dinero y de hecho su opacidad / oscurantismo y ausencia de regulación normativa lo convierte en plataforma de trabajo ideal para quienes vulneran los derechos humanos) y su "carácter democrático" (cuando rechazan la existencia de una regulación o gestión pública o democrática del sistema).


El mito de la ausencia de inflación de las criptomonedas / criptodivisas

Entre las afirmaciones erróneas para defender la supuesta superioridad técnica de las criptomonedas / criptodivisas es frecuente escuchar que estarían libres de inflación "porque no dependen de bancos centrales" (¿?).

Comencemos por definir precio. Precio es la cantidad de dinero que el vendedor solicita para la adquisición o uso de un bien o servicio. El precio es establecido por el vendedor como una determinada cuantía de una determinada moneda en un momento concreto.

Inflación es el incremento del precio de productos y servicios respecto a la capacidad de compra, bien por incremento de la cantidad de dinero que el vendedor solicita, bien por reducción de salarios o bien por reducción del valor de la moneda. Esto último puede parecer raro, pero es fácilmente ilustrable mediante lo sucedido con la libra esterlina al anunciar Reino Unido su salida de la Unión Europea (el llamado "Brexit"): el valor de la libra bajó respecto al euro (y a otras monedas) de forma que se produjo un incremento de la inflación en Reino Unido promovido por los bienes y servicios obtenidos del exterior, p. ej. los vendedores de aceite de oliva y jamón ibérico no subieron el precio pues el litro de aceite y la pata de jamón se siguieron vendiendo al mismo precio en euros pero a los ingleses les cuestan más libras. También suele señalarse que una gran inflación retroalimentó la crisis económica argentina de finales del siglo XX / principios del XXI, cuando muchos argentinos se encontraron que con su salario en moneda argentina comenzaron a no ser capaces de comprar los alimentos básicos por la devaluación de la moneda.

La definición de deflación es como la de inflación pero a la inversa: disminución del precio de productos y servicios respecto a la capacidad de compra, bien por disminución de la cantidad de dinero que el vendedor solicita, bien por incremento de salarios o bien por incremento del valor de la moneda.

El valor de mercado de una moneda está determinado por el interés de compra y venta (oferta y demanda) de quienes especulan en las bolsas o mercados de divisas, interés que varía en el tiempo y de hecho puede variar en un instante lo que se denomina "volatilidad del valor". Como el valor de las criptomonedas / criptodivisas (como Bitcoin, DigitalCash, Ethereum, Litecoin, Monero y Ripple) es muy volátil y sube y baja mucho respecto a otras monedas como el euro o el dólar estadounidense, la capacidad de compra del dinero en criptomonedas / criptodivisas fluctúa mucho sufriendo mucha inflación (cuando baja su valor respecto a otras monedas -como en los casos anteriormente comentados de la libra esterlina o el austral argentino-) o deflación (cuando sube su valor respecto a otras monedas) según el momento. El "Día de Reyes" (5 de enero) de 2017 el Bitcoin se valoraba en 1083 euros y a lo largo de la jornada cayó por debajo de 834 €, esto es bajó en varias horas casi la cuarta parte de su valor inicial, similares sucesos han ocurrido con frecuencia (p. ej. el 10 de abril de 2013 el Bitcoin pasó en pocas horas de valer 260 dólares estadounidenses a solo 100) y continuan sucediendo: el 15 de junio de 2017 el valor de Bitcoin bajó un 30% tras haber declinado un 19% el día anterior al mismo tiempo que Ethereum cayó un 46%, pocos días después (el 21 de junio) el valor de Ethereum se desplomó en pocos segundos de 320 dólares hasta ¡0,10 dólares! El culto tecnocrático al "dios algoritmo" de las criptomonedas / criptodivisas, que les hace renunciar a la existencia de un organismo con personas que realicen labores de gestión o administración (la volatilidad de las monedas nacionales que cotizan en mercados de divisas son reguladas por sus respectivos bancos centrales mediante la modificación de la base monetaria y la compra de deuda pública, haciendo frente activamente a la inflación y la deflación), se pega de bruces con la realidad al tratar de gestionar solo con fórmulas matemáticas un asunto profundamente social como es la economía. En economía real no ocurre esto, la comida de tu huerta o de tu frigorífico no pasa en pocas horas a alimentarte un 25% menos o más, porque su valor nutricional es un valor real, pero en economía financiera esto sucede.

 

¿Una moneda enfocada a garantizar las necesidades y derechos humanos, para lograr una sociedad más justa?

Es posible una moneda enfocada a garantizar las necesidades y derechos humanos, para lograr una sociedad más justa, una moneda social (o monedas sociales, en plural). Para comenzar, no puede ser una criptomoneda / criptodivisa, debido a su funcionamiento basado en algoritmos automatizados para generar una base monetaria creciente mediante la "minería" competitiva, negando el carácter social de la economía, y el establecimiento de su valor según la especulación en las bolsas o mercados de divisas (donde manda y tiene más poder quien más dinero tiene) y no por criterios de interés público general. Las criptomonedas autodenominadas sociales como NEM/XEM y FairCoin/FairCoop fallan en querer "parchear" un sistema de funcionamiento que está diseñado con objetivos opuestos a los que estas iniciativas quieren lograr. Una moneda enfocada a garantizar las necesidades y derechos humanos debe estar basada en economía real y ser autárquica e independiente de la economía financiera de las bolsas financieras: no debe participar en mercados de divisas, y no debe tener un valor de cambio establecido con ninguna moneda cuyo valor dependa de las bolsas de divisas (euro, dólar,...) para no ser afectada de forma indirecta por la especulación en los mercados de divisas y porque una economía con mayor justicia social debe romper con el sistema de precios del liberalismo / neoliberalismo y usar un sistema de precios de economía real.

Precio es la cantidad de dinero que el vendedor solicita para la adquisición o uso de un bien o servicio. En economía liberal / neoliberal de mercado (la cotidiana para muchas personas), el precio es una cantidad de dinero establecida a su discreción por el vendedor con bastante independencia de su coste real y que siguiendo el principio capitalista de "un producto vale lo que sus clientes están dispuestos a pagar por él" suele hacer uso de todo tipo de argucias para inflar el precio manipulando la percepción de valor p. ej. mediante campañas de mercadotecnia destinadas a que las personas sobrevaloren el producto (siendo un ejemplo paradigmático como Apple –1/2, 3/4– logra vender su teléfono móvil celular iPhone a sus seguidores incondicionales un precio 6 veces su coste de producción). Este sistema de precios (basado en la especulación, la valoración subjetiva percibida que es objeto de manipulación,... y no en el coste real de bienes y servicios) es ecosocialmente injusto. Una moneda de finalidad social debe promover un sistema de precios de economía real, basado en la justa equivalencia de valor de acuerdo al coste real de los bienes y servicios. Puesto que en el trueque se establece un justiprecio por equivalencia directa de valor de los bienes o servicios intercambiados, una moneda de finalidad social debe funcionar como "moneda de trueque" actuando como unidad para cuantificar y como valor de intercambio en el trueque de bienes reales y de servicios (al respecto de los servicios un buen ejemplo son los "bancos de tiempo"). Con la finalidad de dotar de mayor objetividad a este sistema de precios de economía real, el precio se define como:

Precio = Coste de los materiales empleados + Coste prorrateado de los medios empleados + ( Horas empleadas * Precio hora )

El precio hora varía en función del esfuerzo y coste necesario para lograr la formación adecuada para realizar ese trabajo, aunque para evitar grandes desigualdades sociales debería acotarse el valor máximo a un número de veces (el doble, el triple, el cuádruple,...) el valor mínimo. Debido a que los precios a los que estamos acostumbrados (precios de economía liberal / neoliberal de mercado) infravaloran notablemente algunos productos y bienes mientras sobrevaloran otros, no es posible una equivalencia de precios entre ambos sistemas de precios, de ahí que se señale que el sistema económico creado por una economía social apoyada como herramienta contable en una moneda social debe ser necesariamente autárquico e independiente de otros sistemas económicos y no es posible fijar un valor de cambio entre monedas de diferentes sistemas económicos que tienen diferentes sistemas de precios.

Afortunadamente ya están en marcha diferentes iniciativas de "bancos de tiempo" y monedas sociales, bastante extendidas en Brasil, en España están por ejemplo los copinos en Asturias o los demos en Canarias (esta iniciativa incluye un salario básico).