Libre acceso a la información y al conocimiento

La información y el conocimiento deben ser libremente accesibles a todas las personas (excepto que ponga en riesgo derechos humanos) por razones éticas y del bien común (debe estar disponible para cualquiera que pueda sacarle partido o resultarle útil, ya sea por razones intelectuales de aprender o comprender, o por razones prácticas de conseguir poder hacer algo que quiera o necesite), sin discriminación de ningún tipo, incluida económica (el lucro privado no puede estar por encima de este derecho), ni tampoco debe usarse como arma de poder. El acceso a la información y al conocimiento debe considerarse, por tanto, como un derecho humano. Es más, debido la gran posibilidad que ofrece Internet (al permitir el libre acceso telemático a la información y al conocimiento sin las constricciones de tener que acceder presencialmente a un soporte material que físicamente puede estar a bastante distancia y la facilidad de creación y compartición de copias), el libre acceso a Internet debe promocionarse como derecho y considerarse un servicio público (como indican ONU/captura, WSIS y IRP, y fomentarse iniciativas como la Red ASTURCÓN).

Quienes promueven que se impida, coarte o restrinja el libre acceso a la información y al conocimiento por razones económicas son principalmente las grandes editoriales, disfrazadas detrás de las mal llamadas entidades u organizaciones de "derechos de propiedad intelectual", incluidas las autodenominadas "sociedades de autores" y parentela. La gran mayoría de creadores y autores, a excepción de quienes alguna gran editorial ha estratégicamente escogido encumbrar mediáticamente para convertir su obra en un superventas (bestseller) de consumo masivo, reciben una paupérrima retribución económica por su trabajo y su motivación principal es difundir y popularizar sus obras (y no ganar importantes sumas de dinero como afirman las mismas editoriales que hacen que esto no suceda), y por tanto mejor alternativa les resulta las plataformas de autoedición / autopublicación (incluidas las editoriales de impresión bajo demanda).

Por otra parte, hay quienes se oponen haciendo un uso masivo del argumento de la información "delicada" o "sensible" que "compromete" la "seguridad pública" (cuando realmente a quien compromete es a las acciones ilegales y antiéticas de políticos, ejércitos, cuerpos de seguridad y servicios de espionaje), el ejemplo más paradigmático de este caso es WikiLeaks, pero la cuestión aquí es: esta información debe ser accesible para que las actuaciones antiéticas y vulneraciones de derechos humanos sean conocidas y no ocultadas y así evitar que se produzcan y someter a la justicia las cometidas. La verdad es un principio ético fundamental y la transparencia es una herramienta imprescindible, véase p. ej. las filtraciones de tratados económicos internacionales neoliberales (información adicional aquí) contrarios a los intereses generales de la población.

Libre acceso a la información en el ámbito científico

La situación de la ciencia actual con las revistas y publicaciones científicas es un absurdo. Los costes de las investigaciones son pagados con dinero público: los salarios y becas de los investigadores, el coste de los materiales y equipos, proviene del dinero del erario público, de los impuestos que pagamos todas las personas solidariamente. Sin embargo, puesto que en los baremos para evaluar el mérito científico de los investigadores prima por encima de todo las publicaciones en revistas con elevado "índice o factor de impacto" (elaborado por una organización privada del mundo empresarial), los científicos se ven presionados a publicar en éstas en lugar de en otras, a pesar de sus despóticas condiciones (les cedes los derechos de tu trabajo, de forma que pasan a pertenecer al grupo editorial y legalmente tú no puedes difundirlo de ninguna forma). Puesto que casi todos los científicos publican en estas revistas, y en consecuencia éstas poseen los derechos de la gran mayoría de los resultados de las investigaciones realizadas en el planeta, las universidades y centros de investigación se ven forzados a pagar costosísimas suscripciones a estas revistas para que sus investigadores puedan consultar esta información. No tiene sentido alguno que el conocimiento esté en manos de las editoriales privadas (mayoritariamente estadounidensas), no en medio de la era de la información en la que nos encontramos, hay que romper con este esquema heredado de los tiempos en los que la información solo podía transmitirse en papel y el coste de reproducción y distribución era elevado.

El otro gran absurdo del mundo científico actual es la imposición de la lengua de Estados Unidos de América a través de los requisitos establecidos por las revistas aludidas en el párrafo anterior, lo que supone una barrera o agravio contra todos los no angloparlantes nativos (que son la gran mayoría) creando una situación de fuerte desigualdad y discriminación por razón de lengua nativa. E igual que en la anterior crítica, la mayoría de los científicos del planeta transigen y consienten acríticamente esta nefasta situación.

Otra situación que se da en el ámbito científico es la del investigador que no comparte porque no quiere. El egoísmo del poseedor de información exclusiva. Hay personas que están tan fascinadas por una información valiosa que poseen, que rechazan compartirla, pues de hacerlo entienden que perderían el privilegio de ser los únicos poseedores de tan preciado material. Prefieren llevarse esa información a la tumba antes de compartirla. La postura ética ante esta situación es clara: si tienes información que puede puede resultar útil, permitir conseguir buenos fines o ayudar a otras personas, ¡compártela, por favor! ¡haz de éste, un mundo mejor!

 

Nota: Varias declaraciones destacan la necesidad del libre acceso a la información en el ámbito científico: la Iniciativa de Budapest (2002), la Declaración de Berlín (2003), y la Declaración de Bethesda (2003), y la promociona la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Existen varias iniciativas internacionales de creación y difusión de materiales (textos, imágines, animaciones,...) para la enseñanza de libre uso, como OpenCourseWare (OCW) y Connexions. Hay disponible un listado de enlaces a revistas de libre acceso aquí, sin olvidar hacer una mención expresa a DOAJ, OSD, y OpenDOAR. Adicionalmente, se extiende el libre acceso también a las tesis doctorales, como las españolas. Y Creative Commons, la organización conocida por desarrollar y promocionar licencias libres (de forma similar a lo que hace GNU en el ámbito concreto del software libre), tiene un par de apartados sobre el tema aquí y aquí (además de un interesante buscador de contenidos libres).

 

 

PD: Interesante documental sobre la historia de Aaron Swartz: aquí y aquí.