Los movimientos críticos con el sistema deberían rechazar el uso de las drogas

No pocos movimientos críticos o inconformistas con el sistema económico-político-social frecuentemente defienden e incluso promocionan el uso de las drogas, enfocando el tema como "una defensa de la libertad de las personas" frente a la "represión de los gobiernos / estados". Desgraciadamente, esta postura peca de excesivamente simplista en materia de derechos y libertades, reducida a un irreflexivo "no a cualquier tipo de prohibición" (popular en círculos anarquistas, liberales y privativistas en su oposición a la función regulatoria / normativa / legislativa de la organización social estatal), cuando en realidad para garantizar los derechos, libertades y oportunidades de las personas es necesario establecer normas, regulaciones y prohibiciones – y precisamente una de las prohibiciones fundamentales es no permitir las acciones, cosas, objetos o sustancias que provoquen la degradación de la salud o calidad de vida de las personas. Por otra parte, ignora una brutal realidad. A mitad del siglo XX, cuando se comenzó a forjar en gran medida las raíces de muchos de los actuales movimientos, no estaba definida la posición a adoptar frente al tema de las drogas, con posturas enfrentadas. Las personas más críticas con el sistema se oponían, las más fiesteras las apoyaban. Fue nada más y nada menos que la CIA, la agencia secreta estadounidense ocupada de defender los intereses de la plutocracia del país mediante el empleo de todo tipo de medios, la que forzó la inclinación de la balanza para que ganase la postura favorable a las drogas, suministrándolas a bajos precios y fomentando su promoción. Sembró en el propio ideario del movimiento crítico la herramienta para destruirlo o como mínimo autolimitarlo. Y más de medio siglo después, el envenenado dardo permanece clavado en el corazón de muchos de estos movimientos sociales. Pensemos: las drogas son sustancias cuya finalidad es hacer perder a las personas la percepción de la realidad (lo contrario de una actitud crítica, que ante todo debe mantenerse despierta y alerta) y que afectan gravemente a la salud (destrozan el cerebro, haciendo perder las habilidades mentales, deterioran la salud, y acortan la vida de los consumidores). Con esto se consigue que las persones críticas o inconformistas con el sistema económico-político-social vean degradadas su estado mental y físico, reduciendo sus energías y potencial para cambiar el mundo, al tiempo que incrementa el rechazo social hacia ellas. Jugada perfecta de la CIA. ¿Pero qué rayos hacen los movimientos críticos e inconformistas de hoy en día todavía defendiendo el uso de las drogas? A ver si comenzamos a ser más coherentes, y somos críticos también con los propios movimientos y posturas que apoyamos (véase por ejemplo los Straight Edge dentro del mundo punk).

PD: Tampoco que es ética y lógicamente admisible la banalización del tema argumentando que puesto que hay drogas que son actualmente legales deberían ser legales todas, pues la cuestión es que todas las drogas deben ser ilegales y prohibidas (incluidas las que son actualmente legales por circunstancias históricas).