Los movimientos críticos con el sistema deberían rechazar el uso de las drogas

Nota preliminar: Droga en su acepción habitual en español es cualquier cosa con efectos negativos para la salud que produce una alteración psicológica al margen del tratamiento médico de una enfermedad. Debe evitarse la confusión con el "falso amigo" inglés "drug" que es una expresión amplia y ambigua que engloba a todas las sustancias cuyo consumo produce algún efecto en el organismo descartando las sustancias nutricionales, incluyendo desde los medicamentos/fármacos, los cosméticos, las cremas solares, los dentífricos y pastas de dientes, y los chicles o goma de mascar hasta las sustancias usadas buscando efectos recreativos, chamánicos y psicoactivos/psicotrópicos ajenos al tratamiento médico de una enfermedad.

No pocos movimientos críticos o inconformistas con el sistema económico-político-social frecuentemente defienden e incluso promocionan el uso de las drogas, enfocando el tema como "una defensa de la libertad de las personas" frente a la "represión de los gobiernos / estados". Desgraciadamente, esta postura peca de una simplificación absurda, reducida a un irreflexivo "no a cualquier tipo de prohibición" (popular en círculos anarquistas y privativistas).

Defender los derechos y libertades implica confrontar, no permitir, todo lo que es contrario a promover el libre ejercicio de derechos y libertades personales. Debido a ello, es necesario prohibir todo tipo de discriminación, la esclavitud, el servicio militar obligatorio, las imposiciones por tradición o religiosas, el matrimonio forzado, las amenazas y agresiones (físicas y psicológicas), el robo y la destrucción, la contaminación y las drogas (que son contaminantes o toxinas neurológicas): todos ellos son contrarios a la promover el libre ejercicio de derechos y libertades personales. [Sí son cuestiones a defender: la libertad de información y de expresión excepto para promover la vulneración de derechos y libertades (no existe la libertad de exaltación del terrorismo), el derecho a la libre integridad personal y aspecto físico, la libertad sexual incluido el trabajo sexual libremente ejercido (obviamente no la esclavitud sexual), la libre disposición sobre la finalización de la vida ante una situación de grave degradación irreversible de la calidad de vida (eutanasia, obviamente garantizando la ausencia de presión de otras personas, la información completa y el ofrecimiento de las posibles medidas de mejora de la calidad de vida), el aborto antes de la semana 13, la privación de derechos y libertades justificadamente a quienes cometen delitos que atentan contra los derechos y libertades, y la obligación de contribuir solidariamente a los servicios públicos que garantizan la satisfacción de las necesidades humanas.]

Por otra parte, ignora una brutal realidad. A mitad del siglo XX, cuando se comenzó a forjar en gran medida las raíces de muchos de los actuales movimientos críticos o inconformistas con el sistema económico-político-social, no estaba definida la posición a adoptar frente al tema de las drogas, con posturas enfrentadas. Las personas más críticas con el sistema se oponían, las más fiesteras las apoyaban. Fue nada más y nada menos que la CIA, la agencia secreta estadounidense ocupada de defender los intereses de la plutocracia del país mediante el empleo de todo tipo de medios, la que forzó la inclinación de la balanza para que ganase la postura favorable a las drogas, suministrándolas a bajos precios y fomentando su promoción, estrategia calcada a como el Imperio Británico (mediante su ariete de colonialismo Compañía Británica de las Indias Orientales) destruyó China sembrando la adicción al opio (precisamente el Día Internacional contra las Drogas se celebra el 26 de junio en reconocimiento por los esfuerzos del gobierno chino de salvar a las personas de la lacra destructora de las drogas). Sembró en el propio ideario del movimiento crítico la herramienta para destruirlo o como mínimo autolimitarlo. Y más de medio siglo después, el envenenado dardo permanece clavado en el corazón de muchos de estos movimientos sociales. Pensemos: las drogas son sustancias cuya finalidad es hacer perder a las personas la percepción de la realidad (lo contrario de una actitud crítica, que ante todo debe mantenerse despierta y alerta) y que degradan las capacidades (físicas y mentales) afectando gravemente a la salud (destrozan el cerebro, haciendo perder las habilidades mentales, deterioran la salud, y acortan la vida de los consumidores). Con esto se consigue que las persones críticas o inconformistas con el sistema económico-político-social vean degradadas su estado mental y físico, reduciendo sus energías y potencial para cambiar el mundo, al tiempo que incrementa el rechazo social hacia ellas. Jugada perfecta de la CIA. ¿Pero qué rayos hacen los movimientos críticos e inconformistas de hoy en día todavía defendiendo el uso de las drogas? A ver si comenzamos a ser más coherentes, y somos críticos también con los propios movimientos y posturas que apoyamos[1].

 

PD: Tampoco que es ética y lógicamente admisible la banalización del tema argumentando que puesto que hay drogas que son actualmente legales deberían ser legales todas, pues la cuestión es que todas las drogas deben ser ilegales y prohibidas (incluidas las que son actualmente legales por circunstancias históricas).

 

[1] Como ejemplo, a quienes se autodenominan anarquistas puede ser conveniente recordar que los movimientos sociales críticos desde el partido "panteras negras" al "movimiento zapatista" son anti-drogas (1, 2, 3, 4), mientras que los Straight Edge son el movimiento crítico en el mundo punk.