Lista "oficial" de nombres comunes o vernáculos de las aves: errores y sinsentidos

En la actualidad estamos asistiendo a un espectáculo bastante criticable, por el cual el grupo o asociación ornitológica con mayor número de socios en cada país está dictaminando el listado "oficial" de los "nuevos" nombres comunes o vernáculos de las especies que quieren imponer sobre los nombres comunes o vernáculos auténticos (i. e., los usados habitualmente, que es precisamente lo que significa el concepto de nombre común o vernáculo). Es un absurdo que responde exclusivamente a las ansias egocéntricas de protagonismo y pretender aparentar que fuesen un organismo oficial o de referencia obligada (esta estrategia está comenzando a ser copiada también por asociaciones equivalentes enfocadas en mamíferos, anfibios, escamosos y otros grupos de organismos vivos). Es algo muy criticable desde muchos puntos, entre otros:
  • Es un absurdo conceptual establecer nombres comunes o vernáculos "oficiales", porque va en contra del propio significado del concepto: los nombres comunes o vernáculos son precisamente aquellos que se usan de forma  popular y que pueden tener carácter local o regional. Para designar universalmente de forma sistemática e inequívoca a los organismos vivos ya existe la nomenclatura científica (en latín) que es la que debe ser usada en cualquier comunicación o contexto científico.
  • Una asociación ornitológica es un grupo u organización privada y no un organismo oficial democrático, e incluso si es la que tiene el mayor número de socios de entre el conjunto de asociaciones similares de cada país esto no le otorga ninguna "oficialidad", "autoridad" o "superioridad moral" (más cuando muchas de estas otras asociaciones más pequeñas se forman debido a decisiones polémicas o criticables que adopta la junta directiva de la asociación de mayor tamaño).
  • Estas asociaciones suelen tener como su objetivo declarado la conservación de las aves, por lo que estas "listas de nombres oficiales" son un malgasto de los limitados recursos de los que disponen y una desviación de sus objetivos. (En concreto, el papel conservacionista de SEO es bastante criticado: 1, 2, 3.)
  • Con frecuencia, estas "listas oficiales" inventan y promocionan una gran cantidad de aberraciones lingüísticas en su pretensión de diferenciarse de los nombres comunes o vernáculos más usados. P. ej. SEO, la asociación ornitológica de mayor tamaño de España, con su lista oficial de nombres "en castellano" (la fórmula para referirse al español que impulsan algunos nacionalismos ibéricos 4, 5, 6) que quiere imponer a todos los hispanohablantes del planeta (aunque en España solo viven el 10% y el uso de los nombres comunes o vernáculos en el país difiere respecto a los otros países hispanohablantes):
    • La incorporación injustificada de palabras en latín directamente tomadas de los nombres científicos pero inexistentes en español, demostrando una profunda ignorancia del latín y su pronunciación. P. ej. el buitrón (Cisticola juncidis) que SEO renombra a "cisticola buitrón", o el ruiseñor bastardo (Cettia cetti) que SEO renombra a "cetia ruiseñor".
    • La adición innecesaria de guiones en los nombres comunes o vernáculos, un tipo de construcción extraña en español. P. ej. los mirlos acuáticos (Cinclus sp.pl.) que SEO renombra a "mirlo-acuático", y los pájaros moscones (Remiz sp.pl.) que SEO renombra a "pájaro-moscón" (lo que además genera dudas acerca de sus formas en plural).
    • La eliminación injustificada de palabras que forman parte de los nombres comunes o vernáculos, provocando ambigüedad y confusión. P. ej. el ánade o pato cuchara común (Anas clypeata = Spatula clypeata) que SEO renombra a "cuchara común" a secas, y el pato o ánade silbón común (Anas penelope = Mareca penelope) que SEO renombra a "silbón europeo" (a pesar de su distribución, error en el que incurre SEO en muchos de sus "nuevos" nombres comunes o vernáculos).
    • La incorporación absurda al nombre común o vernáculo de una especie del nombre común o vernáculo de otra especie emparentada. P. ej. la totovía (Lullula arborea) que SEO renombra a "alondra totovía" (cuando "alondra" es el nombre común o vernáculo de varias especies de hábitos muy terrestres de la familia Alaudidae, mientras la totovía es bastante arbórea), y el lúgano (Carduelis spinus) que SEO renombra a "jilguero lúgano" (aunque el jilguero es una especie diferente, de nombre científico Carduelis carduelis).
    • Otras modificaciones injustificadas de los nombres. P. ej. dentro de las águilas, el águila calzada paleártica (Hieraaetus pennatus = Aquila pennata) es renombrada por SEO como "aguililla calzada" (cuando no es un águila destacadamente pequeña en comparación con el conjunto de las águilas y por el contrario "aguililla" sí es ampliamente usado en muchos países hispanohablantes para especies de determinados géneros que SEO renombra de forma diferente), mientras que el águila de Bonelli o águila perdicera (Hieraaetus fasciatus = Aquila fasciata) es renombrada por SEO como "águila-azor perdicera" (cuando no está estrechamente emparentada ni es especialmente parecida a los azores, Accipter sp.pl.).
    • Irregularidad del sistema de creación de los "nuevos" nombres. P. ej. en el caso de las águilas denominadas por su ecología alimenticia como "ratoneros", "abejeros" y "culebreras" SEO usa diferentes criterios: en los ratoneros (Buteo sp.pl.), especies a las que el nombre "ratonero" les suele venir bastante bien, SEO incorpora "busardo" (empleado en inglés, alemán y francés para referirse a las águilas medianas planeadoras) pero la usa de forma que el ratonero común (Buteo buteo) es renombrado a "busardo ratonero" y el ratonero calzado (Buteo lagopus) a "busardo calzado", mientras que el abejero paleártico occidental (Pernis apivorus), que recibe habitualmente como nombres comunes o vernáculos en español "halcón abejero" y "águila abejera" (el primero debería evitarse por inducir a error, pues los halcones son aves de otra familia distinta: Falconidae) y "busardo abejero" en las lenguas que hacen uso habitual de la palabra "busardo", es renombrado por SEO como "abejero europeo" (aunque su distribución sea más extensa), y en el caso de las águilas culebreras (Circatus sp.pl.) SEO las renombra como "culebreras" a secas, de forma que el águila culebrera paleártica (Circateus gallicus) es renombrada por SEO como "culebrera europea" (aunque su distribución es realmente paleártica y no restringida a Europa).
    • Afianzación de errores habituales en los nombres comunes o vernáculos más usados, en lugar de proceder a su corrección, e incluso fijación de nuevos errores. P. ej. la cotorra monje (Myiopsitta monachus) es frecuentemente vendida en tiendas de animales como "cotorra argentina", nombre que debe considerarse poco adecuado por ser su área de distribución natural más extensa pero que es el nombre promovido por SEO. En el caso del halcón lanario (Falco biarmicus), cuyas poblaciones europeas recibían el nombre de halcón borní y las africanas el nombre de halcón alfaneque durante la época medieval, SEO establece "halcón borní" como nombre único para la especie demostrando un evidente desconocimiento del uso de los nombres comunes o vernáculos de esta especie. Por otra parte, el halcón aplomado, halcón fajado, halcón perdiguero o halcón plomizo (Falco femoralis) es renombrado por SEO como "halcón aleto" algo que debe tacharse indudablemente como incorrecto, pues "aleto" es el nombre que recibían unas rapaces traídas de América a Europa durante los siglos XVI y XVII para su uso en cetrería y que todavía se discute profusamente sobre qué especie o especies serían (parece muy probable que "aleto" se usase como palabra genérica para diversas rapaces pequeñas y medianas traídas de América, incluyendo diferentes especies de Accipiter, Falco,...). Por último, bisbita (Anthus sp.pl.) es una palabra femenina pese a la insistencia de SEO y otros de cambiarla de género gramatical, como puede verse en los textos antiguos, p. ej. "no se olvidó de las tifillas pequeñuelas ni de las vizvitas" (Diogo Fernandes Ferreira: Arte da caça de Altanaria. 1616).

Nota: Parece que SEO ha corregido puntualmente algunos de los errores y fallos comentados, pero mantiene los demás.