Manejo del comportamiento animal

Manejo del comportamiento, gestión o regulación comportamental, etología aplicada, modificación de hábitos y pautas de comportamiento, adiestramiento, entrenamiento, enseñanza, educación animal. Esta diversidad de nombres para referir al mismo concepto es causa de confusión para quienes están interesados en las técnicas de manejo del comportamiento animal, tema de extendido interés (mucho más de lo que muchas personas pudieran pensar en un primer momento, pues hablamos de comportamiento animal y las personas somos animales). Este breve artículo busca aclarar las ideas fundamentales entre tanta confusión.

¿Por qué hace eso? La motivación y las emociones

¿Por qué hace eso? ¿Qué le motiva a hacerlo? Necesitamos comprender la motivación de un comportamiento para poder manejarlo (sea con el objetivo de lograr que el animal haga un comportamiento deseado o deje de hacer un comportamiento indeseado). La motivación de un comportamiento determinado es la intención de satisfacer una necesidad. Así que debemos analizar qué necesidad (o necesidades) motiva al individuo a realizar ese comportamiento (resulta útil repasar el listado de Abraham Maslow) y no caer en medidas paliativas que no actúan sobre el origen o causa.

Una cuestión importante. El animal valora el resultado de un comportamiento determinado desde la perspectiva de las emociones:

  • El resultado de un comportamiento que es positivo para la satisfacción de una necesidad promueve una valoración o sensación emocional positiva o agradable (placer) que crea o incrementa la motivación para volver a realizar ese comportamiento (proporcionalmente a la intensidad de la valoración o sensación emocional).
  • El resultado de un comportamiento que es negativo para la satisfacción de una necesidad promueve una valoración o sensación emocional negativa o desagradable (malestar, frustación, hambre, dolor, sufrimiento,...) que elimina o reduce notablemente la motivación para volver a realizar ese comportamiento (proporcionalmente a la intensidad de la valoración o sensación emocional).
  • El resultado de un comportamiento que es indiferente para la satisfacción de una necesidad promueve una valoración o sensación emocional neutra (indiferencia) que reduce progresivamente la motivación para volver a realizar ese comportamiento.

La valoración del comportamiento desde la perspectiva de las emociones es lo que provoca que, aunque la supervivencia (mantenimiento con vida y en buen estado) es una necesidad y su no satisfacción promueve generalmente una valoración o sensación emocional negativa o desagradable (dolor, sufrimiento,...), en situaciones de elevado estrés (que causa una fuerte perturbación emocional) pueden producirse un comportamiento autodañino motivado por la reducción de estrés (debido a la secreción de endorfinas) asociada a un comportamiento estereotipado (un ejemplo habitual son los patrones de autolesión en animales cautivos estresados).

Manejar el comportamiento mediante el manejo de la motivación y las emociones

Son varias las posibles estrategias de manejo de la motivación y por tanto del comportamiento.

  • Desmotivación (pasiva): Suprimir la motivación de un comportamiento al eliminar la satisfacción de necesidad asociada a su realización. En ausencia de motivación adicional o fuerte estereotipado del comportamiento, el comportamiento desaparece progresivamente por falta de motivación para su realización.
  • Motivación activa: Ofrecer una motivación más intensa emocionalmente que la motivación del comportamiento indeseado, o bien ofrecer una motivación para la realización del comportamiento deseado. La motivación que ofreceremos debe estar ajustada al comportamiento de la especie: una elección muy frecuente es la comida (comida normal o comida especialmente palatable), aunque frecuentemente se recurre directamente a esta elección sin plantearse otras (p. ej. en animales de tendencias sociales, el afecto o valoración social es frecuentemente más intenso emocionalmente que la comida). La motivación activa tiene dos enfoques:
  • Motivación positiva: La motivación ofrecida promueve una valoración o sensación emocional positiva o agradable (placer), p. ej. comida palatable o caricias que se ofrecen como incentivo o estímulo motivacional positivo o agradable ("regalo", "recompensa", "premio",...) cuando el animal no hace el comportamiento indeseado o hace el comportamiento deseado.
  • Motivación negativa: La motivación ofrecida promueve una valoración o sensación emocional negativa o desagradable (malestar, frustación, hambre,...), p. ej. el molesto pero inocuo sonido de un silbato desagradable o el toque puntual de un collar eléctrico, la retirada temporal del alimento o el encierro a solas en un habitáculo desagradable o incómodo (por ausencia de estímulos, imposibilidad de interacción social placentera, supresión de una actividad como un paseo o juego que resulta placentero y sería esperable,...) como incentivo o estímulo motivacional negativo o desagradable ("castigo") cuando el animal hace el comportamiento indeseado (o no hace el comportamiento deseado cuando se promueve su realización).

¿Cuál usar? La motivación positiva suele emplearse fundamentalmente para promover un nuevo comportamiento o reforzar uno existente, mientras que la motivación negativa y la desmotivación se usan principalmente para reducir o eliminar un comportamiento indeseado presente. Frecuentemente se usan de forma complementaria: la motivación positiva para incentivar el comportamiento deseado, mientras que la motivación negativa y la desmotivación para desincentivar el comportamiento indeseado opuesto. La motivación positiva tiene varias ventajas: promueve un estado emocional positivo en el animal con repercusiones positivas en su salud y bienestar, incentiva su interés en el aprendizaje y mejora la relación de convivencia con la persona. Esto no significa que la motivación negativa sea mala por definición o que sea necesariamente negativa para la salud o bienestar del individuo, su utilización puede ser recomendable e incluso imprescindible según el caso, pero debe ser usada con lógica y ética para evitar los posibles problemas de su mal uso. En cualquier caso, debe evitarse usar directamente sin más consideración solo motivación negativa como ocurre habitualmente por su aparente mayor sencillez de aplicación o por inercias / sesgos cognitivos, siempre ha de considerarse rigurosamente la aplicación de la motivación positiva y la desmotivación para el manejo de un comportamiento. 

Al comienzo el incentivo o estímulo motivacional debe ser natural: algo que el animal interpreta directa y espontáneamente como algo agradable (p. ej. comida palatable) o desagradable (p. ej. sonido molesto). Posteriormente podemos intentar asociar un gesto o elemento (que sea perceptible sensorialmente por el animal y suficientemente singular para no ser confundible) con el incentivo o estímulo motivacional natural (mediante su presentación simultánea) para que adquiera el valor de señal indicadora o estímulo motivacional aprendido. El uso de señales permite aplicar la motivación activa (positiva o negativa) cuando la situación no permite usar el incentivo o estímulo motivacional natural en ese momento (p. ej. por estar el animal lejos) y realizar comunicaciones complejas (p. ej. usar diversos gestos corporales para indicar la realización de diferentes comportamientos).

Ojo, una cuestión fundamental en el manejo del comportamiento mediante aprendizaje asociativo es que el animal debe asociar comportamiento y estímulo motivacional (natural o aprendido), identificar una relación de causa-efecto entre los dos, labor que debemos facilitarle clarificando las situaciones todo lo posible y evitando posibles confusiones o malentendidos. Lo que puede parecernos obvio desde nuestro punto de vista con nuestro conocimiento de la situación puede no serlo desde el suyo: debemos esforzarnos en "ponernos en su lugar" y ver la situación desde su perspectiva, sin comprender qué piensa o grita ese "mono bípedo" malhumorado (la comunicación verbal compleja solo sirve para individuos de nuestra especie de cierta edad). De similar forma, al animal le puede parecer obvia y aprender una asociación de la cual no somos conscientes y que no queremos establecer, lo cual puede ser problemático. Sé analítico y haz autocrítica para corregir y mejorar. Un ejemplo: vamos por el campo con nuestro perro suelto, al que nunca le hemos enseñado realmente la orden o indicación "ven aquí" (algún día hemos estado probando un poco pero de forma poco ordenada y clara para el animal). Llega la hora de subir al coche para marchar a casa, y comenzamos a gritar y silbar para que venga. Tarda en acudir, nos ponemos furiosos y cuando finalmente se acerca volcamos todo nuestro enfado sobre el perro. Desde su perspectiva la situación es confusa, parece que le estamos castigando por acudir aunque en ocasiones pasadas le premiamos por venir, así que a partir de entonces evitará acercarse... justo lo contrario de lo que queremos. Posiblemente a no pocas personas le resultará conocida la escena del perro que se acerca acobardado y temeroso a la persona cuando le llama.

Resumen de ideas fundamentales

  • Sé analítico. Considerando la especie de animal, analiza el comportamiento que deseas manejar: la motivación, las necesidades, el contexto, los posibles incentivos o estímulos motivacionales,...
  • Diseña una estrategia de manejo del comportamiento acorde con el análisis realizado, que dé preferencia a la motivación positiva cuando es posible y que sea fácil de comprender para el animal (ten siempre en cuenta ver la situación desde su perspectiva).
  • Haz autocrítica para corregir y mejorar, re-analiza y re-diseña la estrategia de forma adaptativa.
  • No descuides el bienestar del animal.

 

Escuelas dentro del manejo del comportamiento mediante aprendizaje asociativo y la discusión "herencia vs. ambiente"

En este artículo se ha descrito brevemente el manejo del comportamiento mediante aprendizaje asociativo. Complementariamente, debido a su frecuente mención al hablar del tema, indicar que dentro de este marco existen diferentes "escuelas" que se diferencian por especializarse en un subconjunto concreto de comportamientos, su mayor énfasis en determinadas estrategias o mecanismos de asociación, y desarrollar su propio vocabulario. Las dos "escuelas" más frecuentemente citadas son:

  • "Condicionamiento Reflejo o Innato" (cuyo principal promotor es Iván Petróvich Pavlov): Existiendo un estímulo que de forma innata genera una respuesta comportamental determinada ("estímulo original", "estímulo innato" o "estímulo incondicionado"), p. ej. el estímulo "oler individuo en celo" o "ver comida", se introduce en escena un elemento perceptible por el animal (p. ej. el sonido de una campana, silbato o cliqueador) originalmente carente de significado ("estímulo neutro") que es presentado conjuntamente con el "estímulo original" para que el animal establezca una asociación entre ambos y conseguir establecer un "reflejo condicionado": que la mera presencia de ese elemento (convertido por la asociación en un "estímulo condicionado") genere la misma respuesta comportamental que el "estímulo original" (que debe ser presentado frecuentemente como "reforzador" de la asociación y evitar su progresiva desaparición por "extinción"). Agregar que también se puede establecer una asociación con un elemento ya establecido como "estímulo condicionado" en lugar de directamente con el "estímulo original".
  • "Condicionamiento Operante o Instrumental" (cuyo principal promotor es Burrhus Frederic Skinner): El animal, al actuar ("operar") con los elementos de su entorno, establece una asociación entre una acción suya ("operación" o "conducta operativa") y la ocurrencia de un suceso ("consecuente") que le resulta de interés por una motivación positiva (estímulo motivacional positivo: la ocurrencia de algo agradable o la desaparición de algo desagradable) o negativa (estímulo motivacional negativo: la ocurrencia de algo desagradable o la desaparición de algo agradable). En concreto, se denomina "refuerzo" si el resultado de la acción ("consecuente") aumenta o mantiene la probabilidad de que el animal realice ese comportamiento, "castigo" si el resultado de la acción ("consecuente") disminuye la probabilidad, y "extinción" cuando la acción no tiene resultado (no existe "consecuente") provocando la disminución progresivamente de la probabilidad. Más en detalle, se denomina "refuerzo positivo" cuando el aumento o mantenimiento de la probabilidad se produce por suceder o lograr algo agradable, "refuerzo negativo" cuando el aumento o mantenimiento de la probabilidad se produce por la retirada o desaparición de algo desagradable, "castigo positivo" cuando la disminución de la probabilidad se produce por ocurrir algo indeseable, y "castigo negativo" cuando la disminución de la probabilidad se produce por la retirada o desaparición de algo agradable, estos términos pueden resultar confusos pues aquí "positivo" y "negativo" no hace referencia a que sea agradable o desagradable la consecuencia (el "consecuente") de la acción ("operación") sino alude a un concepto binario o factorial: se denomina "positivo" cuando se introduce o aparece en escena algo como consecuencia ("consecuente") de la acción ("operación") y "negativo" cuando se retira o desaparece algo de la escena.

Es importante destacar que a pesar de ser frecuentemente presentados como enfoques antagónicos o categóricamente diferentes, no lo son realmente y son bastante más complementarios e integrados de lo habitualmente señalado (p. ej. es práctica habitual en el manejo de un comportamiento la concatenación en serie de estímulos condicionados combinando estímulos condicionados mediante "condicionamiento reflejo o innato" y estímulos condicionados mediante "condicionamiento operante o instrumental"). La principal razón de presentarlos como posturas enfrentadas, exacerbando o exagerando las diferencias entre ambos, es que son lamentablemente utilizados como conceptos opuestos dentro de la absurda y trasnochada discusión bipolar "genes versus ambiente" o "innato versus adquirido o aprendido" (también conocida por la lamentable expresión "biología versus cultura" –que identifica erróneamente "biología" como "lo genéticamente determinado" o "lo innato" y "cultura" como "el ambiente" o "lo aprendido", pero biología y cultura no son conceptos excluyentes o antónimos–, en inglés también se usa "naturaleza versus crianza": "nature versus nurture") dentro del cual el "condicionamiento reflejo o innato" es el enfoque enarbolado por los defensores de "todo se reduce a la herencia genética, lo innato y los instintos" y el "condicionamiento operante o instrumental" el de los defensores de "todo es experiencia de vida, carece de importancia la herencia y las constricciones biológicas", cuando la realidad es que cada individuo (su fenotipo) es como es por el efecto combinado de la herencia y constricciones biológicas y las condiciones ambientales y sucesos vividos, i. e. genes y ambiente interaccionan integralmente, lo que hace insostenible categorías trasnochadas basadas en esta falsa dicotomía como "instinto" y más allá implica plantearse la propia distinción entre ambas "escuelas": la diferenciación fundamental sería que el "condicionamiento reflejo o innato" se enfoca en comportamientos puramente "innatos" y el "condicionamiento operante o instrumental" en comportamientos que realiza el animal al actuar libremente con su entorno, pero los comportamientos supuestamente "innatos" o "instintos" tienen realmente un grado de estereotipado variable y son modulados por las condiciones ambientales y sucesos vividos (incluida la experiencia de vida y el aprendizaje), mientras que la "libre" actuación del animal está condicionada por la herencia y las constricciones biológicas.

Más información

Guía del "Centro de Psicología Aplicada" de la Universidad Autónoma de Madrid.

Artículos de Steve Martin sobre aves rapaces en cetrería (1 / 2 ojo, porque la terminología empleada difiere en algunos casos de la habitualmente usada, p. ej. las definiciones de "refuerzo negativo" y "castigo"), loros (3) y genéricos sobre el tema (4, 5, 6).